El temblor financiero desatado en San Pablo tras la confirmación de la reelección de Luiz Inácio Lula da Silva impactó de inmediato en la plaza económica argentina. En Wall Street, los ADR de empresas nacionales sufren caídas generalizadas de hasta el 12%, encabezadas por Mercado Libre —cuyos mayores ingresos provienen del mercado brasileño— y entidades bancarias que pierden hasta un 11%. En el plano local, el índice bursátil MSCI Merval de Buenos Aires se hunde un 6,5%, ubicándose en torno a las 95.677 unidades, mientras que los títulos públicos Globales ceden 1,2% en promedio.
La tensión externa también aceleró las presiones cambiarias y financieras. El riesgo país elaborado por JP Morgan trepó 30 unidades para situarse en 738 puntos básicos, su registro más elevado en doce meses. A su vez, el dólar al público avanzó diez pesos y alcanzó los $1.560 para la venta en las pizarras del Banco Nación, marcando un nuevo techo nominal. La reacción adversa del mercado se da en un contexto de silencio oficial por parte de la Casa Rosada y la Cancillería, luego de que el presidente Javier Milei respaldara abiertamente a Flávio Bolsonaro durante la campaña electoral brasileña.





