Con una Canasta Básica que supera holgadamente el millón y medio de pesos para un hogar tipo, los salarios en el ámbito municipal y privado local sufren para mantener el poder adquisitivo, sumado a esto la gran cantidad de trabajadores informales existentes en la zona, ni hablar de los desocupados que día a día se incrementan, como si fueran solo números en lugar de famiias en situaciones extremas.
Aunque recientemente se han otorgado incrementos y sumas de emergencia en el ámbito público provincial y en menor medida municipal, la inflación acumulada en los rubros de alimentos, transporte y servicios esenciales absorbe rápidamente cualquier actualización salarial.
"Antes se compraba por pack o por kilo; hoy el vecino viene a la despensa y te pide tres papas, dos cebollas y medio kilo de picada. El billete ya no rinde y el fiado en los barrios volvió con fuerza para sostener la comida diaria", relató un comerciante de la zona de Santa Inés.Cambios de hábitos: Segundas marcas, recorte de carnes y "tarjetazo"
Para estirar los pesos hasta el día de cobro, los hogares de Garupá han reestructurado fuertemente su consumo:
Sustitución de productos: Caída marcada en la compra de primeras marcas, lácteos y cortes vacunos tradicionales, inclinándose por pollo, derivados del cerdo o pastas.
Financiación del súper: Crece el uso de tarjetas de crédito o programas provinciales para la compra de alimentos en cuotas, trasladando la deuda al mes siguiente.
Restricción de servicios y ocio: El presupuesto para salidas, indumentaria o mantenimiento del hogar quedó completamente relegado. Asimismo la salud está siendo relegada o bien engrosando los hospitales públicos ante la pérdida de obras sociales por desempleo o altos costos. También se observa un importante esfuerzo por no pasar a los hijos a escuelas públicas, hasta ahora las familias luchan por mantener la educación como prioridad.
El comercio local en la encrucijada
El impacto no se detiene en las puertas de las viviendas: se traslada directamente a los mostradores. Las ventas minoristas en supermercados y comercios muestran bajas continuas. A esto se suma el encarecimiento de las tarifas eléctricas y la presión impositiva, un combo que mantiene a muchos pequeños comerciantes al borde del ahogo financiero. No es menor el impacto de los alquileres en el sostenimiento de negocios sin ventas, se puede apreciar en las zonas comerciales de las Colectoras Leonardo Favio, Tita Merello o Avenida de las Américas y los barrios, el impresionante cierre de locales en alquiler, quizás esté sobreviviendo el 40% de los que existían al comienzo del gobierno actual.
Un fin de mes que llega cada vez antes
Llegar al día 30 sin recurrir al crédito o al endeudamiento informal es una meta casi inalcanzable para la clase trabajadora de Garupá. Con el transporte urbano, los servicios básicos y la canasta alimentaria en permanente suba de costos, la demanda central de los vecinos sigue siendo la recuperación urgente del poder de compra de los sueldos.
A esto debemos agregar la ubicación de la ciudad, su cercanía a la Capital hace que a diario se instalen nuevas familias venidas de otros puntos de la provincia con esperanzas de progreso o tan solo sobrevivir, pero eso rara vez ocurre y terminan engrosando un gran cordón de pobreza que acarrea inseguridad, falta de servicios y demandas en salud, lo cual coloca a Garupá entre las ciudades de mayor vulnerabilidad de Misiones.