Los datos oficiales muestran otro panorama. El Tribunal Superior Electoral informó que Lula obtuvo el 51,79% de los votos, unos 64,2 millones, frente al 48,21% de Bolsonaro, con 59,8 millones. La prórroga hasta las 19 la dispuso Zanin el domingo, regía solo donde las urnas seguían abiertas y fue solicitada por ambas campañas: la de Lula por problemas de transporte en varios estados y la de Bolsonaro por las lluvias en 17 municipios del sur. Después de las 17 se registraron apenas unos 35 mil votos, una cifra muy lejana a los millones que denunció.
El senador también se declaró víctima de un “golpe de Estado” y de una persecución impulsada por una “organización criminal petista” dentro de la Corte Suprema. Reconoció, sin embargo, que no existe ninguna orden de prisión en su contra, aunque afirmó que el objetivo era tomarlo como rehén mediante el secuestro de su pasaporte. “No hui de Brasil, salí por Brasil, salí de un régimen de excepción para poder ser el líder que mi pueblo merece”, sostuvo.
Una oposición desde el exterior
Para justificar su decisión, se comparó con figuras que lucharon por sus países desde el exilio, como Charles de Gaulle, José Martí, Juan Guaidó y María Corina Machado. Anunció que liderará la oposición desde Estados Unidos como voz de sus casi 60 millones de votantes y le pidió a la comunidad internacional: “No normalicen lo que está sucediendo”.
Su salida se produjo después de que el juez Alexandre de Moraes le ordenara entregar sus pasaportes, en el marco de una investigación por presunto lavado de activos, evasión de divisas y corrupción. Al no cumplir con la orden, la Policía Federal canceló sus pasaportes ordinario y diplomático. Lula calificó de vergonzosa la salida del senador y lamentó que no se hubiera quedado para responder a las acusaciones, aunque también cuestionó la medida de Moraes.
La travesía tuvo además repercusiones en la Argentina. El Gobierno de Milei admitió que coordinó el operativo con la administración Trump bajo estricta reserva, y la oposición reclamó explicaciones al canciller Pablo Quirno y al jefe de Gabinete, Diego Santilli. Trump, por su parte, había cuestionado la legitimidad del resultado electoral brasileño. El padre del senador, el expresidente Jair Bolsonaro, cumple prisión domiciliaria tras haber sido condenado a 27 años por intento de golpe de Estado.