Los representantes de los trabajadores nucleados en la CGT y las dos CTA se retiraron de la reunión virtual del Consejo del Salario Mínimo tras rechazar la modalidad virtual impuesta por la Secretaría de Trabajo y las propuestas de recomposición de las cámaras empresarias. Con la salida de los dirigentes gremiales, el plenario quedó sin quórum, lo que dejó el camino libre para que los funcionarios del gobierno nacional definan el nuevo piso salarial a través de un decreto unilateral.
El conflicto escaló de manera inmediata durante la comisión técnica salarial, el espacio previo al plenario general donde las partes exponen sus números. Las centrales obreras exigieron un salario mínimo, vital y móvil de $911.000 para julio y de $993.000 para diciembre. La respuesta del sector empresario, encabezado por la Unión Industrial Argentina (UIA), consistió en un incremento escalonado del 1,8% en septiembre y del 1,7% para octubre hasta llegar a abril con un haber de $468.000.
La propuesta patronal desató el rechazo inmediato de los dirigentes. El cotitular cegetista Jorge Sola apuntó contra la oferta de la UIA: “Lo que ofrecieron no alcanza ni para un kilo de pan”. Ante la falta de acuerdo y la imposibilidad de debatir cara a cara, el dirigente confirmó la ruptura de las negociaciones: “Nos levantamos de la reunión y nos fuimos sin realizar la reunión plenaria”.
Los representantes sindicales explicaron que la decisión de vaciar el encuentro virtual responde a un vaciamiento del diálogo social y al incumplimiento de las normativas internacionales de negociación colectiva. Sola describió que el malestar comenzó al constatar la ausencia de las máximas autoridades del área laboral y el desinterés oficial por el debate constructivo: “Nos quejamos de la falta de relevancia que le daban a la reunión, ya que el propio secretario de Trabajo ni siquiera estaba presente”.
La estrategia de los gremios no se limitará al portazo en la mesa de negociación. La conducción sindical ya prepara una presentación formal ante los tribunales internacionales del trabajo. Sola anticipó los pasos a seguir para visibilizar la falta de espacios de concertación en el país y adelantó que harán una denuncia ante la OIT para que “imponga una comisión técnica, que significa una inspección”.
Para los referentes del sector de los trabajadores, la actitud de la Secretaría de Trabajo demuestra una postura de confrontación permanente que anula la búsqueda de consensos. El propio dirigente de Seguros fue tajante al evaluar la gestión de la cartera laboral: “No creen en el diálogo como elemento de construcción y de saldar conflictos”.
Por su parte, Cristian Jerónimo, referente de los empleados del vidrio y cotitular de la CGT, justificó la negativa a convalidar un piso salarial que condena a los trabajadores a la pobreza extrema: “Nos ofrecieron 468 mil pesos recién en abril del año que viene. No lo vamos a convalidar, no vamos a ir al plenario y no van a tener quórum. Lo que nos ofrecieron fue irrisorio”.
La postura fue respaldada por otros referentes del arco sindical que participaron de la jornada de protesta. El secretario de Políticas Educativas de la CGT, Sergio Romero, coincidió en el diagnóstico sobre la propuesta oficial y patronal: “El Gobierno ofrece salarios de indigencia y eso no se puede aceptar”. En la misma línea, el titular de ATE Nacional, Rodolfo Aguiar, cuestionó con dureza el rol actual del organismo de fijación de ingresos y remarcó que “este gobierno terminó convirtiendo al salario mínimo en un subsidio”.




