Los datos surgen de dos informes de Politikon Chaco, elaborados con estadísticas de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo y del Sistema Integrado Previsional Argentino. Ambos toman noviembre de 2023, el mes anterior al cambio de Gobierno, como punto de partida y llegan hasta mayo de 2026.
Misiones pasó de 9.480 empleadores privados formales a 8.367. La disminución fue del 11,7%, casi el doble del retroceso nacional del 6%. En términos simples, la provincia perdió casi uno de cada nueve empleadores que tenía antes del inicio de la gestión libertaria.
La categoría comprende a personas humanas o jurídicas con al menos un trabajador declarado. Salir del registro no implica siempre una quiebra: también puede ocurrir si la firma queda sin personal formal. Aun así, la magnitud del descenso describe una fuerte contracción de la base productiva.
La comparación más reciente confirma que el deterioro no quedó limitado al impacto inicial de 2024. Frente a mayo de 2025, Misiones perdió 814 empleadores, una baja del 8,9%. Fue la segunda caída porcentual más profunda del país, solamente superada por La Rioja.
El empleo privado formal siguió la misma trayectoria. La serie desestacionalizada contabilizó 96.500 asalariados privados en mayo y marcó una merma del 11,3% respecto de noviembre de 2023, equivalente a 12.327 puestos de trabajo. Solo cinco jurisdicciones presentaron retrocesos relativos mayores. Además, durante mayo se eliminaron otros 411 empleos, un 0,4% menos que en abril.
La serie sin ajuste estacional, utilizada para la comparación interanual, ubicó a Misiones en 100.200 trabajadores privados registrados. Fueron 6.546 menos que en mayo de 2025, una caída del 6,1%, la segunda más pronunciada del país detrás de Tierra del Fuego.
Los números reflejan el impacto acumulado de la recesión inicial de la gestión Milei y de una recuperación posterior que no logró recomponer el entramado laboral. La devaluación, la pérdida de poder adquisitivo, la reducción del gasto nacional, la paralización de la obra pública y la retracción del consumo recortaron ventas y actividad. Para muchas pequeñas y medianas firmas, el ajuste implicó reducir horas, no reemplazar vacantes, despedir personal o dejar de operar.
La motosierra tuvo un efecto especialmente visible en los sectores que movilizan más empleo y proveedores. En todo el país, desde noviembre de 2023 la construcción perdió 62.747 puestos formales, un 14,2%, y 2.033 empleadores, un 9,3%. La industria manufacturera eliminó 85.561 trabajos, un 7,2%, y 4.020 empresas, un 8,1%. El comercio, ligado al poder de compra de los hogares, redujo 8.408 empleadores.
En Misiones, el peso de las pequeñas y medianas empresas y de las actividades ligadas al mercado interno amplificó el golpe de la caída del consumo y de las dificultades para acceder al financiamiento.
El panorama nacional también es negativo, aunque menos intenso. Entre noviembre de 2023 y mayo de 2026, la Argentina pasó de 507.848 a 477.463 empresas empleadoras: fueron 30.385 menos, un 6%. El empleo privado formal retrocedió de 6.372.700 a 6.131.500 asalariados desestacionalizados, con una pérdida de 241.176 puestos, el 3,8%.
La baja empresarial acumula 27 meses consecutivos en la comparación interanual y se aceleró desde septiembre de 2025. Mayo mostró el descenso más fuerte de esa secuencia. Solo Neuquén tenía más empleadores que antes del cambio de Gobierno; en materia laboral, únicamente Neuquén, Río Negro y San Juan habían superado sus niveles de noviembre de 2023.
El contraste explica por qué una mejora de ciertos indicadores agregados no se traduce automáticamente en trabajo. El INDEC informó que la actividad económica de mayo creció apenas 0,2% interanual, pero cayó 0,5% frente a abril. El impulso provino principalmente del agro y la minería, mientras la industria manufacturera retrocedió 5,6% y el comercio 4,3% en un año.





