El oficialismo logró este miércoles postergar la sesión impulsada por la oposición en el Senado para interpelar al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y ganar tiempo para ordenar una estrategia política antes de que el funcionario deba presentarse ante la Cámara alta.
La propuesta oficialista contó con el respaldo de bloques dialoguistas y derivó en un nuevo cronograma legislativo. Según el acuerdo alcanzado, el próximo jueves 25 de junio se votaría la convocatoria formal para que Adorni asista al Senado el 2 de julio. Allí deberá responder preguntas de la oposición y podría enfrentar una moción de censura si sus respuestas no resultan satisfactorias.
La definición llegó luego de varias horas de negociaciones. Pasadas las 16, la jefa libertaria, Patricia Bullrich, se reunió en las oficinas centrales de la Unión Cívica Radical (UCR) con representantes de bancadas aliadas para consensuar una posición común antes de la reunión de Labor Parlamentaria prevista para las 18.
Ese encuentro se desarrolló en el despacho de la vicepresidenta de la Nación y titular del Senado, Victoria Villarruel. Allí se produjeron fuertes intercambios de opiniones e incluso una legisladora abandonó la reunión visiblemente molesta. Sin embargo, sobre el final de la jornada se alcanzó un entendimiento que permitió destrabar el conflicto.
Mientras tanto, otros senadores aguardaban el resultado de las conversaciones para participar de la reunión de Labor Parlamentaria. Finalmente, oficialismo y dialoguistas impusieron su postura frente al kirchnerismo, que hasta momentos antes sostenía la posibilidad de bajar igualmente al recinto y avanzar con una especie de autoconvocatoria. Una vez sellado el acuerdo, el sector alineado con Cristina Kirchner desistió de esa alternativa.
La interpelación de un jefe de Gabinete y una eventual moción de censura requieren mayoría absoluta del cuerpo para prosperar, es decir, 37 votos afirmativos. En el Senado consideran que ese número se encuentra prácticamente garantizado, motivo por el cual se optó por postergar el tratamiento y concentrar primero el debate en torno al informe que deberá brindar Adorni.
De concretarse la convocatoria, el jefe de Gabinete concurrirá al Senado el 2 de julio para afrontar un extenso intercambio con la oposición. En caso de no convencer con sus respuestas, podría quedar expuesto a una moción de censura durante la misma jornada.
Paralelamente, Bullrich buscará aprovechar el margen de tiempo obtenido para intentar cerrar acuerdos en torno al proyecto de propiedad privada impulsado por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger. La iniciativa enfrenta resistencias entre sectores aliados, que reclaman modificaciones al texto y cuestionan el apuro con el que se impulsó el dictamen en las comisiones de Asuntos Constitucionales y Legislación General.
La situación de Adorni también generó malestar entre sectores dialoguistas debido a la demora en formalizar su presencia ante el Senado. El funcionario había anunciado días atrás, a través de sus redes sociales, que concurriría el 2 de julio, aunque recién envió oficialmente la conformidad al cuerpo legislativo durante la noche del martes. Algunos bloques lo aguardaban desde mayo y consideran que la demora fue innecesaria.
De cara a la sesión del 25 de junio, otro de los puntos que se analizaba era el mecanismo para habilitar la interpelación prevista para el 2 de julio. Al no existir un dictamen previo, la discusión requería inicialmente una mayoría de dos tercios. Sin embargo, tras el acuerdo alcanzado en Labor Parlamentaria, se avanzaría mediante una interpretación operativa del artículo 101 de la Constitución Nacional y una moción aprobada por mayoría absoluta, sin necesidad de pasos previos.
En el oficialismo sostienen que el Senado, como órgano soberano, tiene la facultad de definir sus propios procedimientos y resolver la convocatoria con ese esquema.
Además de la situación de Adorni, la agenda legislativa de la próxima semana incluirá el tratamiento de la denominada ley “Hojarasca”, otro de los proyectos promovidos por Sturzenegger. Tras varias horas de negociación y luego de conseguir las firmas necesarias para el dictamen de mayoría, la iniciativa quedó en condiciones de ser sancionada por el Senado. El proyecto ya había recibido media sanción de la Cámara de Diputados en mayo pasado.





