En medio de rumores sobre una posible salida de Manuel Adorni, los jefes de bloque del Senado se preparan para una reunión de labor parlamentaria hoy, en un clima de total incertidumbre. El oficialismo busca mantener cerrado el recinto de la Cámara alta para impedir que avance un pedido de interpelación y una moción de censura contra el jefe de Gabinete. Adorni mantiene su cargo gracias al sostén político de Javier Milei y su hermana, Karina Milei, secretaria general de la Presidencia.
Si el jueves hay sesión, Adorni podría tener los días contados como ministro coordinador, ya que se consolidaron las mayorías necesarias para iniciar un proceso que podría terminar con su remoción. Esto sería un hecho histórico desde la creación de la figura del ministro coordinador con la reforma constitucional de 1994. Por esta razón, el oficialismo comenzó a moverse en las últimas horas para evitar que este miércoles, a las 18, los jefes de bloque decidan sesionar el jueves y decidan impulsar una moción de censura contra Adorni, como lo reclama el kirchnerismo.
La salida de Adorni del Gobierno sería a corto plazo, según indicaron a LA NACION dos senadores de la oposición que tienen vínculos con la Casa Rosada por fuera de sus habituales conversaciones con la jefa del bloque de senadores libertarios, Patricia Bullrich. Un legislador radical, que participa en las negociaciones por los proyectos que interesan a la Casa Rosada, afirmó: “Es cuestión de horas. Si no renuncia, el Gobierno sabe que en cuanto abramos el recinto Adorni está fuera del Gobierno”.
El Gobierno sabe desde hace varios días que el jefe de Gabinete perdió todo tipo de respaldo en el Senado. La semana pasada, Bullrich transmitió a Karina Milei el malestar de la oposición dialoguista por las explicaciones de Adorni para justificar su notable incremento patrimonial del último año. Esta semana, otros miembros del Gabinete recibieron la misma impresión en contactos con legisladores de la Cámara alta, en un intento por evitar que toda la oposición se una al pedido de interpelación y moción de censura presentado la semana pasada por el jefe de la bancada kirchnerista, José Mayans.
El ministro del Interior, Diego Santilli, habría pedido a un senador con quien tiene una relación de larga data: “No lo maten”. El legislador respondió: “Si no lo matan ustedes, lo matamos nosotros, pero este tipo ya está muerto”. Otro senador contó a LA NACION que desde el Ministerio de Justicia le informaron que la renuncia de Adorni es cuestión de horas y que ya está decidida. Según esta versión, la cúpula del poder solo espera el momento para comunicar la caída del jefe de Gabinete. Sin embargo, desde el organismo que encabeza Juan Bautista Mahiques, desmintieron esta afirmación a LA NACION.
Con estas señales, el Gobierno busca quitar presión a la reunión de labor parlamentaria de este miércoles, donde se definirá si el Senado sesiona esta semana y qué temas tratará. Hasta la semana pasada, antes de que Adorni provocara una indignación generalizada en la oposición con su historia sobre la apuesta por los bitcoins con una generosa y sorpresiva herencia en dólares que le habría dejado su padre, el oficialismo quería sesionar esta semana para tratar el proyecto de ley de inviolabilidad de la propiedad privada.
Todo cambió tras la entrevista del jefe de Gabinete con LN+ la semana pasada y el pedido de interpelación presentado por el kirchnerismo. Adorni complicó más la situación cuando anunció que asistiría en julio al Senado para brindar su informe sobre la marcha del Gobierno. Esto fue la gota que rebalsó el vaso. Si sus explicaciones patrimoniales habían provocado indignación, el intento del jefe de Gabinete por postergar su obligación constitucional, con la sospecha de que pensaba asistir recién a fines del mes próximo, generó una reacción generalizada de crítica en toda la oposición.
Tras una ronda de consultas con los bloques de la oposición dialoguista, Bullrich consiguió fijar la sesión de informe al Senado para el 2 de julio. Sin embargo, también se llevó la clara impresión de que esas bancadas no tenían margen para postergar el tratamiento de una moción de censura contra Adorni si esa alternativa se planteaba en el recinto de la Cámara alta.
Para colmo de males, los tiempos se aceleraron cuando Victoria Villarruel criticó a Adorni por no haber concurrido nunca a la Cámara alta desde que asumió su cargo en noviembre. La vicepresidenta decidió convocar a la reunión de jefes de bloque para este miércoles, lo que obligó a todas las bancadas a fijar posición sobre la posibilidad de iniciar el proceso de destitución del funcionario.





