La incertidumbre económica en la Argentina y la difusión de las proyecciones meteorológicas por el fenómeno de El Niño generaron una pausa en la concreción de los alquileres para la próxima temporada estival en el sur de Brasil. Aunque la demanda de consultas se mantiene en niveles altos, los turistas demoran la confirmación final de las plazas.
Ornela Kol, operadora turística en Florianópolis, analizó el escenario actual desde el norte de la isla y remarcó que las reservas venían a muy buen ritmo hasta que la agenda mediática se enfocó en las alertas del tiempo: “Venían las reservas bien hasta que pasó este fenómeno que empezó a hablar del clima, de las tormentas, y ahora dio como un parate en lo que es reservas de alojamiento”.
A pesar de esta desaceleración temporal en el ritmo de venta, los prestadores de servicios proyectan un verano con ocupación alta en los principales balnearios catarinenses. Kol ratificó que las perspectivas a largo plazo siguen siendo positivas para el sector hostalero y comercial de la región: “Igual la proyección de este verano va a ser buena”.
A las dudas climáticas se le sumó el factor financiero, donde el valor de la divisa extranjera marca los tiempos de decisión de las familias argentinas. La operadora explicó que la coyuntura política y cambiaria genera cautela al momento de contratar: “La gente está ahora viendo qué es lo que va a pasar con el dólar, tienen miedo a proyectar qué es lo que va a pasar”. En ese sentido, amplió que los viajeros “están esperando a ver qué tipo de movimiento va a haber en cuanto a lo económico como para reservar”.
Sin embargo, la representante turística enfatizó que los valores en destino continúan favoreciendo a los visitantes internacionales frente a las alternativas locales. Kol graficó la diferencia de costos en la gastronomía diaria: “Aún así sigue siendo barato venir a vacacionar a Brasil. Los precios siguen siendo accesibles, tanto el alojamiento, tanto lo que es comidas”. Según relató la profesional, el turista confirma esa brecha apenas llega al mostrador: “Acá viene la gente y convierte el dinero a pesos y, por ejemplo, el comentario más recurrente es: ‘Yo con 14.000 o 15.000 pesos no como en Argentina en un restaurante’. Y acá un buffet libre sale alrededor de 50, 60 o 70 reales, y en la conversión al argentino le termina saliendo más barato”.
Respecto de la disponibilidad actual en la zona norte de la isla, la operadora detalló que mantiene casi el 70% de los alojamientos confirmados para el periodo estival, con los picos de mayor demanda prácticamente agotados. La disponibilidad se concentra ahora en los meses siguientes, mientras se registra el arribo anticipado de los primeros contingentes. Kol precisó sobre la agenda de ingresos: “Año Nuevo tengo todo cerrado, enero tengo la mayoría cerrado y me queda febrero y marzo. Y tengo también ahora gente que va a venir en noviembre”.
Frente al temor por los temporales que afecta a la región costera, la referente aclaró la situación puntual en Canasvieiras, donde la dinámica diaria difiere de las zonas con anegamientos severos. Kol explicó la variabilidad del microclima local: “Lluvias acá no hay, en esta zona particularmente, inundaciones tampoco. Pero sí llueve y después sale el sol, se nubla, vuelve a salir el sol. No hay temporales así fuertes que se inunde y quede todo bajo agua”.
Finalmente, la prestadora relativizó las marcas de precipitación históricas que suelen registrarse en el verano del estado de Santa Catarina y confía en que los contratos pendientes se cerrarán en las próximas semanas. Kol sintetizó la experiencia de los veraneantes en la zona costera: “Mucha gente que vino en enero sabe que es un mes de mucho calor y mucha lluvia al mismo tiempo, pero igual se disfruta de la misma forma”. Y concluyó con una perspectiva optimista sobre la temporada: “Está un poco frenado, pero ya se va a destrabar”.




