La polémica por la extensión del horario de votación en las elecciones presidenciales de Brasil sumó un nuevo dato este lunes 26 de octubre. Según la información difundida por el Tribunal Superior Electoral (TSE), solo 35.500 ciudadanos emitieron su voto entre las 17 y las 19 del domingo, durante las dos horas adicionales autorizadas por la Justicia. La cifra adquiere relevancia ante la decisión del candidato opositor Flávio Bolsonaro de cuestionar judicialmente los resultados de la segunda vuelta.
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva consiguió la reelección con aproximadamente el 51,8% de los votos válidos, frente al 48,2% obtenido por Bolsonaro. La diferencia superó los cuatro millones de sufragios, una ventaja considerablemente mayor que la cantidad de electores que participaron durante la extensión del horario.
La controversia comenzó durante la jornada electoral del domingo 25 de octubre, cuando se registraron dificultades para acceder a los centros de votación en diferentes regiones del país. Los problemas en el transporte público y las intensas lluvias afectaron la movilidad de numerosos ciudadanos, lo que motivó pedidos para ampliar el tiempo disponible para sufragar.
La Justicia brasileña dispuso prolongar la votación hasta las 19, aunque la resolución llegó cuando algunos establecimientos ya habían cerrado. La situación provocó confusión porque las urnas electrónicas que habían finalizado sus operaciones no podían reactivarse, por lo que la extensión se aplicó a los centros que permanecían habilitados.
La decisión involucró al juez Cristiano Zanin, integrante del Supremo Tribunal Federal, y al presidente del TSE, Kassio Nunes Marques. Ambos magistrados quedaron en el centro de los cuestionamientos por el procedimiento aplicado durante las últimas horas de los comicios.
Tras conocerse la victoria de Lula, Flávio Bolsonaro anunció que recurrirá a la Justicia electoral para solicitar la anulación de los comicios. El dirigente del Partido Liberal cuestionó que se modificaran las condiciones de votación cuando la jornada estaba próxima a finalizar.
“Es imposible reconocer las elecciones en esas condiciones. Voy a pedir la anulación de esas elecciones”, afirmó el candidato opositor después de conocerse los resultados.
El argumento central del planteo bolsonarista apunta a una presunta vulneración de la igualdad de condiciones entre los electores. Sin embargo, el dato de los 35.500 votos emitidos durante la prórroga permite establecer que, incluso si todos esos sufragios hubieran favorecido a Lula, su cantidad resultaría ampliamente insuficiente para explicar la diferencia final entre ambos candidatos.
Esto no resuelve por sí solo cualquier discusión jurídica sobre el procedimiento, pero sí descarta que los votos emitidos durante las dos horas adicionales hayan sido determinantes para modificar el resultado presidencial.
Además, tanto el oficialismo como sectores de la oposición habían solicitado medidas para facilitar la participación de los votantes afectados por inconvenientes durante la jornada. Mientras la campaña de Lula reclamó una ampliación general del horario, el sector de Bolsonaro planteó pedidos específicos para determinadas localidades.
El resultado del domingo también representó un hecho inédito en la política brasileña. Lula logró revertir la derrota que sufrió en la primera vuelta del 4 de octubre y se convirtió en el primer candidato que consigue ganar un balotaje presidencial en Brasil después de haber quedado segundo en la instancia inicial.
La segunda vuelta registró, además, una mayor participación electoral. La abstención pasó de aproximadamente el 21,1% en la primera instancia al 19,2% en la definición presidencial, mientras que también disminuyeron los porcentajes de votos blancos y nulos.
Con la reelección de Lula confirmada por los resultados electorales, la atención política se trasladó al eventual planteo judicial de Bolsonaro. La controversia se concentra ahora en determinar si las irregularidades denunciadas durante la extensión del horario pueden justificar alguna medida de la Justicia electoral, pese a que la cantidad de votos registrados en ese período fue muy inferior al margen de victoria del presidente.



