Según informó el portal especializado InfoGremiales, los estudios médicos realizados al trabajador misionero detectaron una concentración de 122,8 microgramos de plomo por decilitro de sangre, un nivel que cuadruplicaba el máximo permitido por la legislación para personas expuestas laboralmente a ese metal.
El fallecimiento desencadenó una investigación que permitió identificar las condiciones en las que funcionaban los establecimientos dedicados al desarme de baterías de plomo y a la fundición de materiales.
A partir del reporte de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), la documentación aportada por la aseguradora y el testimonio de un familiar del joven fallecido, la Subsecretaría de Inspección del Trabajo bonaerense logró localizar un segundo predio que no se encontraba declarado ante las autoridades.
Con los elementos reunidos, el pasado 13 de octubre se presentó una denuncia ante la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (PROTEX) por los presuntos delitos de trata de personas y reducción a la servidumbre.
Trabajaban 12 horas y dormían entre residuos tóxicos
El operativo se concretó el viernes 16 de octubre en dos establecimientos de Tortuguitas, donde los inspectores encontraron una planta clandestina de desarme de baterías de plomo y una fundición.
Durante los procedimientos fueron relevados 23 trabajadores, de los cuales 14 fueron identificados como víctimas de trata de personas con fines de explotación laboral.
De acuerdo con la información difundida por InfoGremiales, los trabajadores cumplían jornadas de hasta 12 horas diarias y permanecían en el mismo galpón donde desarrollaban sus actividades. Allí también comían y dormían, en contacto permanente con residuos de óxido de plomo y ácido.
Las tareas se realizaban sin elementos de protección personal, pese a los riesgos que implica la manipulación de sustancias tóxicas.





