El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) publicará este martes el dato oficial del Índice de Precios al Consumidor (IPC) del noveno mes del año. Tras el 1,7% anotado en agosto, los antecedentes inmediatos y las mediciones privadas sugieren una interrupción en la senda de desaceleración. El registro previo de la Ciudad de Buenos Aires (CABA), que exhibió un salto al 1,8%, marcó los primeros indicios de una dinámica explicada por el rebote en productos estacionales, subas en alimentos y bebidas, el recambio de temporada en indumentaria y las correcciones tarifarias en energía, combustibles, medicina prepaga y alquileres.
Dentro de la canasta básica, el rubro de alimentos y bebidas se consolidó como uno de los motores principales de la presión inflacionaria. Incrementos en productos de consumo masivo como carnes (tanto vacuna como avícola), panificados y verduras reflejaron el traslado de costos mayoristas. Al respecto, la consultora LCG detectó un pico de suba del 3% en la segunda semana del mes, mientras que Eco Go midió un acumulado superior al 2% en la división. En tanto, la Fundación Libertad y Progreso estimó para este capítulo un alza intermensual del 3,2%, lo que por sí solo aportó 0,7 puntos porcentuales al nivel general proyectado por su relevamiento.
Sumado a la góndola, los precios regulados y los factores estacionales añadieron tensión al índice. El apartado de «Vivienda, agua, electricidad y otros combustibles» experimentó subas cercanas al 3% debido a las actualizaciones en tarifas eléctricas dentro del esquema post-invernal. El sector de «Salud» avanzó en proporciones similares impulsado por los ajustes en las cuotas de la medicina privada y medicamentos. Por su parte, la indumentaria sintió el impacto del lanzamiento de las colecciones de primavera-verano, que dieron fin a las liquidaciones invernales. Asimismo, aunque las petroleras aplicaron incrementos en surtidores sobre el cierre de mes, firmas como Equilibra proyectaron que el traslado más fuerte de esa medida se percibirá recién en el IPC de octubre.
Las diferencias metodológicas entre la medición porteña y el índice federal del INDEC imponen matices según el análisis de las consultoras. PxQ y Outlier explicaron que alimentos estacionales de fuerte suba —tales como tomate redondo, cebolla y ajo— poseen un mayor ponderador en la canasta nacional. En sentido contrario, la baja posterior al receso invernal en pasajes aéreos, hoteles y paquetes turísticos tuvo un efecto amortiguador mucho menor en el nivel federal que en el distrito porteño. Desde PxQ precisaron que la inflación se situó en 1,8%, registrando que los rubros «Alimentos, Vivienda y Salud» explicaron conjuntamente más del 55% de la variación general.
Ante este abanico de presiones, el consenso de los relevamientos privados ubicó la inflación de septiembre en una banda que oscila entre el 1,8% y el 2,0%. En el extremo inferior se situó EconViews con un 1,8%, acompañada por estimaciones de Invecq, C&T Asesores Económicos y Equilibra, que recalcularon sus números entre el 1,8% y el 1,9%. En el margen superior, consultoras como Analytica, Eco Go, Libertad y Progreso y PxQ encendieron alertas de mayor aceleración al fijar sus proyecciones en el techo del 2,0%.
La confirmación del INDEC ratificará si la aceleración en alimentos y servicios regulados devolvió al índice al piso del 2% o si el indicador nacional logró contener el avance. El resultado final marcará el rumbo de la trayectoria inflacionaria para el cierre del año, en un marco donde el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) estimaba un 1,8% y las pautas presupuestarias del Gobierno preveían un sendero de progresiva desaceleración.





