La industria tabacalera global transita un proceso de reconversión que promete modificar de raíz los hábitos de consumo y quepodría tener impacto en el cultivo de tradicional de Misiones. El Gobierno nacional reglamentó la venta de vapeadores, tabaco calentado y bolsitas de nicotina, opciones que se presentan como alternativas al consumo de cigarrillos y cuyop consumo crece en todo el mundo.
La principal cigarrillera del mundo occidental, Philip Morris, se propone convertir al cigarrillo «en una pieza de museo» y eliminar la combustión y el humo de sus productos.
El director general de la empresa para el Cluster Sur, Demian Pintos, detalló el alcance de este cambio tecnológico y el impacto que tendrá en las economías regionales. Para el directivo, se trata de una transformación profunda: “Estamos frente a una revolución que a pesar de que pareciera bastante nueva para Argentina, lleva más de 12 años a nivel mundial”. Según el ejecutivo, el objetivo de la firma es consolidar la transición hacia productos libres de humo, un segmento que ya representa el 40% de los ingresos netos globales de la compañía.
Uno de los puntos que genera mayor expectativa entre los productores de las provincias del norte es cómo tributarán estas nuevas tecnologías, dado que los dispositivos y sus consumibles no están contemplados en el esquema impositivo tradicional que, entre otras cosas, financia al Fondo Especial del Tabaco (FET). Al respecto, Pintos aclaró la postura de la empresa y propuso que estas alternativas tributen bajo el mismo marco regulatorio que los cigarrillos tradicionales.
“Nosotros lo que promovemos es que estos productos tengan una fiscalización balanceada y también creemos firmemente en el Fondo Especial de Tabaco y creemos que tiene que ser parte de la fiscalización de estos nuevos productos en el momento que se comiencen a comercializar”, afirmó el directivo. De esta manera, la firma busca despejar las dudas de los productores locales, garantizando que el tabaco calentado también realice sus aportes al fondo de asistencia sectorial.
Sin embargo, hasta ahora no hay certeza de que ello vaya a suceder.
La tecnología de estos dispositivos, conocidos comercialmente bajo la marca IQOS, se basa en calentar el tabaco en lugar de quemarlo, lo que evita la combustión. Pintos explicó la diferencia técnica con el cigarrillo común: “Al no quemarlo, básicamente el producto no tiene humo y todos sabemos que en el humo es donde vienen las principales sustancias tóxicas”. El directivo aclaró que, si bien no es un producto libre de riesgo, “significativamente es muchísimo mejor al cigarrillo convencional” y ofrece una alternativa de reducción de daños que conserva el sabor y el ritual del fumador.
La materia prima de las provincias tabacaleras argentinas ya forma parte de esta cadena global, aunque los consumidores locales todavía no tengan acceso formal al producto. Pintos destacó este vínculo con el agro nacional: “Mucha gente no sabe pero al día de hoy el tabaco que producimos en Argentina se usa en la producción de estos productos a nivel internacional”. De hecho, el ejecutivo precisó que “en 99 países de los 100 países que comercializan estos productos se usa productos argentinos”, lo que abre la puerta para que el país se convierta en un centro de integración vertical y, eventualmente, fabrique los consumibles para toda la región.
Sin embargo, el sector enfrenta un serio problema estructural debido al comercio ilegal, especialmente en las zonas de frontera. El directivo advirtió que la mayor pérdida de recursos para las provincias tabacaleras proviene del contrabando y no de las nuevas tecnologías. Pintos describió un escenario complejo: “Es increíble, pero la realidad es que en la mayoría de las provincias tabacaleras coincide con una de las provincias donde el mayor incidencia de ilícito existe en nuestro mercado nacional”.
Para el ejecutivo, el nivel de evasión en esas regiones es alarmante y golpea directo a los ingresos de los productores locales.
“Muchas de ellas, el 50% de los productos de tabaco que se consumen vienen del mercado ilícito, que son productos que no sabemos dónde se producen, la mayoría fuera de Argentina, probablemente ni siquiera usen tabaco argentino y, lo más importante, no están pagando ningún tipo de impuesto”.
Ante esta situación, el directivo insistió en la necesidad de generar conciencia en el consumidor para desincentivar la compra de mercadería ilegal, al tiempo que estimó que el desembarco oficial de los nuevos dispositivos autorizados en las calles argentinas se concretará “a principios del año que viene”.

