La figura de San Martín fue el eje elegido por Passalacqua para trasladar una reflexión histórica al escenario político actual. El gobernador sostuvo que el Libertador no combatió únicamente contra el dominio español, sino contra una concepción del poder basada en el absolutismo. “¿Qué es el absolutismo? Es creerse que uno es dueño de todo. Eso es el absoluto”, afirmó.
Enseguida profundizó el concepto con una descripción que tuvo una fuerte lectura política: “Yo soy el Estado. Yo decido qué tenés que decir y qué no tenés que decir, qué tenés que pensar, qué tenés que leer. Yo decido quién sube y quién baja, quién crece y quién queda cancelado. Yo decido porque soy yo”.
Para Passalacqua, esa era precisamente la lógica de poder contra la que se rebeló San Martín. “San Martín peleó contra ese absoluto. Entregó su vida para que no vuelva”, sostuvo.
El gobernador insistió en que la lucha contra el absolutismo no debe ser entendida únicamente como un episodio del pasado. “Siempre va a aparecer uno que quiera ser un absoluto”, advirtió. Y reivindicó el carácter rebelde del Libertador: “El pueblo va a ser rebelde, porque San Martín fue un rebelde. Fue un rebelde maravilloso”.
En esa línea, Passalacqua sostuvo que la emancipación que impulsaba San Martín tenía como objetivo construir una comunidad y no simplemente reemplazar un poder por otro. “No era liberar solamente para sacarse a los españoles de encima. Era para construir una comunidad”, explicó. “La libertad se respira. La opresión se padece. La opresión produce miedo”, agregó.
En el cierre de su discurso, Passalacqua condensó su mensaje en una frase que vinculó directamente el legado del Libertador con el presente. “Hay que terminar con el absolutismo y romper las cadenas, como dijo San Martín”, expresó. El gobernador reivindicó así la histórica consigna “Seamos libres, que lo demás no importa nada” y pidió recuperar el sentido profundo de esa frase.
“Espero que salgamos de acá con un espíritu muy profundo sobre lo que significó la frase ‘seamos libres, si no seremos nada’”, sostuvo. El discurso tuvo además referencias a la historia de Misiones, con una reivindicación de Andresito, las reducciones jesuíticas, los pueblos guaraníes y distintos episodios de la historia regional. Passalacqua también destacó la dimensión humana de San Martín, sus máximas para Mercedes y valores como la austeridad, la sencillez, la educación y el respeto al prójimo. “Era una persona integral”, afirmó.
La jornada dejó así una fotografía política significativa y un mensaje que excedió la conmemoración histórica: Passalacqua utilizó la figura de San Martín para reivindicar la libertad y advertir sobre los riesgos de cualquier poder que pretenda “creerse dueño de todo”.



.png)

