La situación comenzó a tornarse oscura para las aspiraciones de Boca cuando llegaron noticias desde otro estadio: Rosario Central le ganaba 2-0 al ya descendido Estudiantes de Río Cuarto. Con ese marcador parcial, el conjunto «Canalla» estaba superando a Boca en la tabla anual y quedándose con el título de liga, obligando al Xeneize a ganar o ganar para recuperar la cima. El reloj corría y la desesperación empezaba a apoderarse de los hinchas y jugadores locales, que veían cómo se escapaba la oportunidad de campeonar.
Pero cuando parecía que ya no había tiempo para más, que el marcador no se movería y que la gloria se mudaba a Rosario, llegó la jugada que cambió la historia. A los 96 minutos (51′ del segundo tiempo), Enner Valencia aprovechó un insólito y fatal rebote que dio el arquero rival, Matías Borgogno. El delantero ecuatoriano no perdonó, mandó la pelota al fondo de la red y desató la locura en La Bombonera, que volvió a gritar campeón luego de tres años y medio de sequía[cite: 1, 3].
Con este agónico resultado, Boca finalizó primero en la tabla anual con 63 puntos, apenas uno más que su escolta, Rosario Central (62). Además, en el plano del Torneo Clausura, el «Xeneize» terminó en la Zona A con 33 puntos, logrando alcanzar la línea del líder Instituto de Córdoba. El sueño de la quíntuple corona se mantiene intacto para Boca, que busca cerrar un 2026 inolvidable. El próximo sábado se medirá ante Banfield en la semifinal de la Copa Argentina, mientras que el 21 de noviembre disputará la gran final de la Copa Sudamericana frente a Atlético Mineiro de Brasil.
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