La comunidad educativa de la localidad vuelve a ser golpeada por la delincuencia. En lo que va del año, la institución ha sido blanco de siete robos consecutivos que provocaron graves destrozos en distintas áreas del edificio.
En diálogo exclusivo con La Voz de Garupá, la Directora del establecimiento, Gabriela Vallejos, expresó su profunda preocupación ante la impunidad con la que actúan los delincuentes: "Es el séptimo robo que sufrimos, ya no sabemos qué hacer para frenar esto. En forma constante se suceden hechos de esta naturaleza que nos perjudican tremendamente".
El impacto de los reiterados ataques no solo destruye la infraestructura del edificio, sino también la moral de quienes día a día sostienen la institución. "La comunidad educativa está cansada de intentar soluciones, juntar fondos y trabajar para que siempre pase lo mismo. Se pierden las fuerzas y las ganas", lamentó la directiva.
Los daños ocasionados en este último episodio dejaron a la escuela en una situación crítica respecto a los servicios esenciales. Vallejos detalló que se han realizado las gestiones ante las autoridades correspondientes sin obtener, hasta el momento, una solución definitiva.
"Hemos comunicado lo que sucede a todos los estamentos que existen y tienen injerencia, empezamos por el Intendente y seguimos. Ahora desde EMSA nos dicen que no tienen el material para reponer los cables; entonces estaremos sin energía y sin clases hasta que se pueda conseguir. Lo mismo ocurre con el agua, al no haber luz no podemos bombear a los tanques", explicó.
Respecto al accionar de las fuerzas de seguridad, la directora aclaró que la policía local acude ante los llamados, aunque la cobertura resulta insuficiente para prevenir los ataques continuos: "La policía siempre responde, pero no puede estar pendiente exclusivamente de la escuela. Ya ofrecimos el espacio para que funcione un destacamento si es necesario. Resulta imposible funcionar así".
La incertidumbre crece aún más de cara a los próximos meses, cuando el edificio quede deshabitado por el receso escolar. "No queremos imaginar lo que pasará en vacaciones. Hemos llegado al punto de que hay alumnos que se ofrecen para hacer de serenos, pero es algo imposible de aceptar", concluyó Vallejos.





