Los inversores de la plaza financiera local enfrentan un escenario de fuerte incertidumbre ante el desplome de los activos locales en el exterior. Los bonos en dólares se hundieron en Wall Street y profundizaron una racha negativa que empujó al riesgo país por encima de los 640 puntos básicos, lo que consolidó el máximo valor registrado en lo que va de 2026.
La caída de la deuda soberana local generó que el indicador que elabora la banca privada J.P. Morgan escalara rápidamente por encima de la barrera de las 620 unidades hasta tocar este nuevo techo. En las mesas de dinero de la city porteña el diagnóstico es unánime y apunta a las dudas que persisten sobre la capacidad de financiamiento del Gobierno y el ritmo de acumulación de reservas en el Banco Central, un panorama que se complejiza aún más por las condiciones financieras internacionales.
El frente externo tampoco ayuda a sostener los precios de los papeles argentinos. Los operadores locales observan con atención un contexto internacional adverso que se caracteriza por la persistencia de tasas de interés elevadas en los países centrales y una marcada volatilidad global que aleja a los capitales de los mercados emergentes.
En medio de este escenario de desconfianza, los especialistas analizan el impacto real de las decisiones de las bancas centrales extranjeras sobre la plaza doméstica. Al respecto, el economista de la Reserva Federal de los Estados Unidos, Nicolini, relativizó el peso de las medidas externas sobre el plano local al asegurar: “Por las fluctuaciones del riesgo país, lo que haga la Fed es irrelevante”.
La performance a futuro de los títulos públicos bajo legislación extranjera preocupa cada vez más a los ahorristas e intermediarios, quienes ven cómo el retroceso diario de las cotizaciones licúa las ganancias obtenidas en el primer tramo del año y condiciona el acceso del país a los mercados de crédito voluntarios.
Fuente: Ámbito Financiero





