El presidente de la Nación, Javier Milei, disertó ante un auditorio colmado de banqueros, inversores y analistas financieros en el prestigioso The Economic Club de Nueva York. En un salón tradicional a pocas cuadras de Central Park, el mandatario defendió el rumbo de su plan de ajuste fiscal y proyectó un escenario de fuerte optimismo para el mediano plazo en caso de renovar su mandato en los próximos comicios presidenciales.
Acompañado en la mesa principal por el ministro de Economía, Luis Caputo, y el embajador argentino en Estados Unidos, Alec Oxenford, el jefe de Estado buscó seducir al círculo rojo de Wall Street con promesas de estabilidad y reformas estructurales definitivas. Milei fue categórico al proyectar el futuro del programa oficial: “Todos los inversores y actores económicos del mundo libre saben que si nuestro gobierno es reelecto en 2027, el 2028 será el mejor año económico de la historia argentina, no solo en términos financieros, sino también en la economía real”.
Durante su discurso de veinte minutos, el Presidente repasó las variables que, según la mirada oficial, demuestran la consolidación del nuevo esquema económico. En esa línea, el mandatario remarcó que las reformas actuales preparan el terreno para una llegada masiva de capitales extranjeros. Milei detalló el impacto en las actividades productivas: “Las inversiones en sectores ya van a gran velocidad, como Vaca Muerta, la minería y la agroindustria, se van a acelerar todavía más, y a los sectores del futuro que aún no han desembarcado en el país llegarán con fuerza”.
Para el titular del Ejecutivo nacional, el éxito de la gestión se traducirá directamente en el bolsillo de los trabajadores y garantizará el sostén político de su espacio. Al respecto, el mandatario argumentó: “Esto se va a reflejar de forma clara en los salarios y va a solidificar por largo plazo el apoyo al cambio radical del modelo económico que le propusimos a la población”. En ese sentido, descartó que los resultados actuales sean fruto de la casualidad y los atribuyó a la firmeza de su administración, al definir el proceso como “la continuidad natural del rumbo al que nos hemos aferrado”.
El mandatario también expuso cifras sobre la evolución de la actividad y aseguró que el país atraviesa un proceso de expansión que superó los registros de las últimas administraciones. El Presidente describió el panorama actual con optimismo: “El país está creciendo a un ritmo vertiginoso. Llevamos veintisiete meses de crecimiento sostenido y hoy el país crece a un ritmo que coloca un pico económico histórico en nuestro país”.
Según la perspectiva oficial, la reactivación no se limita a un solo rubro, sino que se extiende de manera homogénea por el entramado productivo. Milei puntualizó que se trata de “un crecimiento que se reparte en casi toda la economía” y agregó que hoy “trece de los quince sectores productivos que lideran el medidor mensual de la actividad están creciendo, el mejor registro de al menos los últimos quince años”.
Frente a los cuestionamientos de la oposición y de diversos analistas sobre el cierre de comercios y la caída del consumo interno, el Presidente defendió la depuración del mercado local y la transición hacia un sistema desregulado. El jefe de Estado justificó la dinámica actual: “Si consideramos que estamos en una transición de modelo donde cierran empresas improductivas que antes estaban protegidas y se abren otras, eso es un éxito rotundo”.
Finalmente, Milei minimizó la preocupación de los sectores políticos y financieros locales respecto al incremento de la morosidad en el sistema bancario durante los últimos meses. El mandatario concluyó que la problemática es un emergente de la reaparición del financiamiento privado: “La mora financiera, con la que todo el sistema político argentino se volvió loco en el último mes, creció solamente porque antes el crédito no existía. Y ya se está normalizando con mecanismos de mercado”.




