La mujer de 48 años cuya denuncia por violencia de género derivó este sábado en dos allanamientos, la detención de su pareja y el secuestro de tres armas de fuego contó a Misiones Online detalles de lo ocurrido antes, durante y después del episodio.
Según su relato, la discusión comenzó por una cuestión económica. Su pareja le planteó que, a partir de ese momento, debía aportar exactamente el 50% de todos los gastos de la vivienda porque ambos trabajaban y ella tenía buenos ingresos.
“Honestamente, nunca pensé esto de él”, expresó.
La mujer contó que inicialmente creyó que el planteo era una broma, pero que su pareja le envió un PDF con el detalle de los gastos de la casa y le habría planteado llevar incluso un registro de sus ingresos.
Ella respondió que no tenía inconvenientes en hacerse cargo de determinados servicios o contribuir con los gastos cotidianos, pero cuestionó esa forma de administrar económicamente una relación. “Cuando compro la comida y voy al supermercado no le digo ‘dame el 50%’”, relató.
Según la denuncia, la discusión escaló hasta convertirse en una agresión física.
“Directamente fue a la trompada”, aseguró.
La mujer relató que recibió un golpe de puño que la hizo caer al suelo y que posteriormente recibió una patada en la espalda.
Asegura que como consecuencia de la agresión presenta fuertes dolores en distintas partes del cuerpo, especialmente en la espalda, además de una importante lesión en una mano y la pérdida de parte de un diente.
Durante buena parte del sábado realizó un recorrido por dependencias policiales y centros asistenciales para conseguir que las lesiones quedaran debidamente constatadas e incorporadas a la causa.
Según explicó, inicialmente fue atendida en un sanatorio, donde le realizaron estudios, incluida una placa por el fuerte dolor de espalda. Posteriormente le indicaron que debía concurrir al hospital para realizar una constatación que pudiera ser utilizada en el expediente judicial.
La denunciante cuestionó además la primera evaluación médico-forense recibida porque considera que algunas de sus lesiones no fueron correctamente valoradas. Por ese motivo decidió someterse a una nueva revisión.
La mujer relató además un episodio que considera particularmente preocupante. Según su testimonio, después de la discusión y la agresión, su pareja le manifestó que ya había consultado a un abogado y la amenazó con intentar presentarla como una persona “insana” o con problemas psiquiátricos, argumentando que su hija de tres años correría peligro permaneciendo con ella.
“Ya hablé con un abogado”, recordó que le dijo.
La denunciante interpretó esas palabras como una amenaza dirigida a cuestionar su capacidad para cuidar a la niña. Aseguró que la situación incrementó considerablemente su temor, no solamente por su propia seguridad sino también por la de su pequeña hija.
La mujer aseguró también que, una vez realizada la denuncia, comenzó a recibir presiones provenientes del entorno del acusado para que la retire.
En particular señaló a familiares del hombre detenido y sostuvo que estaría siendo hostigada para desistir de la presentación judicial.
La denunciante afirmó además que este hombre tendría relaciones comerciales con organismos públicos y vínculos con dirigentes políticos, y manifestó su temor de que esas relaciones pudieran ser utilizadas para intentar favorecer a su hijo. Estas afirmaciones corresponden al relato de la denunciante y deberán ser eventualmente corroboradas por la investigación.
La mujer también manifestó preocupación porque personas vinculadas al acusado habrían ingresado nuevamente a su vivienda con el argumento de retirar una mascota luego de realizado el procedimiento policial. Dijo temer que durante ese ingreso pudieran haberse retirado elementos eventualmente importantes para la investigación.
La causa se inició formalmente cerca de las 14:30 del sábado, cuando la mujer se presentó ante la Comisaría de la Mujer Centro y denunció haber sido agredida físicamente y amenazada por su pareja en una vivienda de calle La Rioja.
A partir de la denuncia, la Justicia dispuso la detención del acusado y dos allanamientos.
En los procedimientos fueron secuestradas tres armas de fuego —dos pistolas calibre 9 milímetros y una calibre .45—, además de municiones, vainas servidas y un teléfono celular.
El hombre, de 44 años, permanece detenido a disposición de la Justicia. Los primeros datos indican que tendría autorización para la tenencia y portación de armas, aunque la documentación, su vigencia y sus alcances deberán ser verificados en el marco de la investigación.
Mientras avanza la causa, la denunciante asegura sentirse vulnerable y anticipó que solicitará una restricción de acercamiento y un botón antipánico. También evalúa abandonar temporalmente su domicilio y reforzar las medidas de seguridad.
“Me tengo que ir de mi domicilio para resguardarme”, afirmó.
La Justicia deberá ahora determinar las circunstancias de la agresión denunciada, incorporar las correspondientes constataciones médicas y establecer la situación procesal del acusado. La investigación también deberá avanzar sobre las amenazas y presiones que la mujer asegura haber sufrido después de realizar la denuncia, en un contexto en el que manifestó especialmente su preocupación por la seguridad de su hija de tres años.





