El defensor, que fue uno de los pilares del ciclo encabezado por Lionel Scaloni y conquistó la Copa del Mundo en Qatar 2022, comenzó su mensaje reconociendo la dificultad del momento.
“Hoy me toca escribir las palabras más difíciles de toda mi carrera”, escribió.
Otamendi destacó que el desenlace de su historia con la Selección se dio nada menos que en una final del mundo y, aunque lamentó no haber podido conquistar un nuevo título, aseguró marcharse con la satisfacción de haber entregado todo dentro del campo de juego.
“El destino quiso que mi último partido fuera una final del mundo. No fue el resultado que queríamos, pero me voy con la cabeza en alto de que este grupo lo intentó hasta el último segundo. Me despido con la tranquilidad de haberlo dejado todo”, expresó.
El defensor recordó además el sueño que significó vestir la camiseta argentina desde pequeño y el orgullo que representó defender los colores nacionales.
“Soñé de muy chico vestir la camiseta de la Selección Argentina; fue el privilegio más grande que me dio el fútbol. La defendí con el alma, con orgullo y con la responsabilidad de saber lo que significa para millones de argentinos”, señaló.
Asimismo, aseguró que durante toda su carrera nunca dejó de entregar el máximo esfuerzo.
“Me despido con la tranquilidad de haberlo dejado todo. Nunca me guardé una gota de esfuerzo, nunca dejé de creer y nunca dejé de sentir esta camiseta como el mayor honor de mi vida”, afirmó.
En otro tramo de la carta, Otamendi dedicó un sentido agradecimiento al pueblo argentino por el respaldo permanente durante toda su trayectoria con la Selección.
“Gracias al hincha argentino. Gracias por el amor incondicional, por cada bandera, por cada canción, por acompañarnos en los buenos momentos y, sobre todo, en los más difíciles. Ustedes hicieron que cada vez que sonara el himno sintiéramos que no éramos once jugadores, sino millones defendiendo un mismo sueño”, manifestó.
También tuvo palabras especiales para su familia, a la que definió como el sostén fundamental de su carrera.
“Gracias a mi familia. Fueron mi refugio en cada caída y mi fuerza en cada desafío. Soportaron las distancias, las ausencias, las lágrimas y las frustraciones. Este camino jamás lo recorrí solo; cada paso lo dimos juntos”, escribió.
Antes de cerrar su despedida, el defensor dejó un mensaje dirigido a los futbolistas que continuarán integrando la Selección argentina en los próximos años.
“Y a los que hoy siguen vistiendo esta camiseta, les quiero decir algo de corazón: nunca dejen de creer. Habrá golpes que parecerán imposibles de superar, pero esta camiseta siempre recompensa a quienes la defienden con humildad, sacrificio y amor. Levanten la cabeza, sigan luchando y no permitan que una derrota les robe la ilusión. Estoy convencido de que el próximo capítulo de nuestra historia será de ustedes”, expresó.
Finalmente, Otamendi aseguró que los títulos obtenidos permanecerán en la historia, pero que el sentimiento por representar al país será eterno.
“Hoy me despido de la Selección Argentina, pero con un orgullo inmenso por haber representado a mi país. Porque los títulos quedan en la historia, pero el amor por estos colores dura para toda la vida.”
Como cierre de su emotiva carta, el defensor agradeció la posibilidad de haber cumplido el sueño de convertirse en campeón del mundo y le dedicó un último mensaje a la camiseta albiceleste.
“Gracias, Argentina. Gracias por dejarme cumplir el sueño de ser campeón del mundo y de vestir la camiseta más hermosa del mundo. Hasta siempre, Selección.”
Hoy me toca escribir las palabras más difíciles de toda mi carrera.
Soñé de muy chico vestir la camiseta de la Selección Argentina fue el privilegio más grande que me dio el fútbol. La defendí con el alma, con orgullo y con la responsabilidad de saber lo que significa para millones de argentinos.
El destino quiso que mi último partido fuera una final del mundo. No fue el resultado que queríamos, pero me voy con la cabeza en alto que este grupo lo intentó hasta el último segundo.
Me despido con la tranquilidad de haberlo dejado todo. Nunca me guardé una gota de esfuerzo, nunca dejé de creer y nunca dejé de sentir esta camiseta como el mayor honor de mi vida.
Gracias al hincha argentino. Gracias por el amor incondicional, por cada bandera, por cada canción, por acompañarnos en los buenos momentos y, sobre todo, en los más difíciles. Ustedes hicieron que cada vez que sonara el himno sintiéramos que no éramos once jugadores, sino millones defendiendo un mismo sueño.
Gracias a mi familia. Fueron mi refugio en cada caída y mi fuerza en cada desafío. Soportaron las distancias, las ausencias, las lágrimas y las frustraciones. Este camino jamás lo recorrí solo; cada paso lo dimos juntos.
Y a los que hoy siguen vistiendo esta camiseta, les quiero decir algo de corazón: nunca dejen de creer. Habrá golpes que parecerán imposibles de superar, pero esta camiseta siempre recompensa a quienes la defienden con humildad, sacrificio y amor. Levanten la cabeza, sigan luchando y no permitan que una derrota les robe la ilusión. Estoy convencido de que el próximo capítulo de nuestra historia será de ustedes.
Hoy me despido de la Selección Argentina, pero con un orgullo inmenso por haber representado a mi país. Porque los títulos quedan en la historia, pero el amor por estos colores dura para toda la vida.
Gracias, Argentina. Gracias por dejarme cumplir el sueño de ser campeón del mundo y de vestir la camiseta más hermosa del mundo.
Hasta siempre, Selección.




