Al explicar los motivos de su salida, el exfuncionario argumentó la necesidad de protegerse a sí mismo y a su entorno frente a lo que calificó como interminables ataques y operaciones mediáticas que llegaron al extremo, afectando a su mujer, sus pequeños hijos, amigos, familiares, allegados e incluso a sus vecinos.
En su defensa, aseguró haber sido tratado de delincuente y corrupto sin que pese sobre sus espaldas un solo hecho comprobable de corrupción, al tiempo que desmintió las acusaciones que sugerían que se mantenía en el poder gracias a la extorsión sobre el presidente y la Secretaria General de la Presidencia.
La caída de quien fuera vocero presidencial desde diciembre de 2023 y ministro coordinador desde noviembre de 2025 se produce tras semanas de fuertes cuestionamientos impulsados por la oposición e incluso por integrantes de la mesa política del oficialismo, como la ministra Patricia Bullrich, y a pesar de los esfuerzos de Javier y Karina Milei por sostenerlo.
No obstante, el desenlace fue anticipado el pasado viernes por el propio mandatario desde España, país al que había llegado por sexta vez. En declaraciones públicas, el Presidente advirtió que, si la Justicia lo consideraba culpable, lo echaría “de una patada”, aunque matizó sus dichos al definirse como optimista y asegurar que el ahora exfuncionario no tendría ningún tipo de problema judicial.





