El abogado De la Espriella, un outsider que nunca se había medido en las urnas, se convirtió en la sorpresa de la primera vuelta que terminó liderando con el 43,73% de los votos. Se apoyará “El Tigre” y dice que con esa ferocidad irá contra los “narcoterroristas” y construirá megacárceles como las del presidente salvadoreño Nayib Bukele, con quien simpatiza. Ciudadano colombo-estadounidense, recibió el apoyo de Donald Trump.
Mientras que Cepeda, filósofo y exmiembro de las bases del Partido Comunista en su juventud, logró el 40,91% de la votación y promete que profundizará la agenda política del presidente Gustavo Petro, su aliado político, incluyendo las ambiciosas reformas sociales y dejando la puerta abierta para continuar los diálogos de paz con grupos armados ilegales, una política de Petro que ha sido cuestionada y que el jueves vio desarmar a los primeros 100 ilegales.
Yamile Guevara, una docente pensionada, consideró que los cambios que busca Petro requieren más tiempo para concretarse y criticó lo que, según ella, es la desconfianza perenne hacia la izquierda que ha sido marginada luego de lidiar por décadas con el conflicto, especialmente cuando De la Espriella busca salvar al país de la “izquierda radical”.
"El lado de la izquierda siempre lo han mirado como algo negativo, ha sido duro y mucha gente ha muerto. Entonces uno dice '¿qué le pasó a la gente que olvidó la historia... cómo no piensan bien de qué candidato se va a elegir?'", dijo Guevara a AP en Bogotá.
El fantasma del “fraude”
La segunda vuelta ha atizado los ataques mutuos entre los candidatos, denuncias de compra de votos y de posible fraude, especialmente luego de que Petro no reconociera el conteo preliminar que realizó la Registraduría el día de la votación. Cepeda lo admitió días después con el escrutinio realizado por jueces y con fuerza legal.
En un ambiente crujiente, la Defensoría estatal del Pueblo instó a los candidatos, al presidente ya los líderes políticos a promover mensajes de confianza en las instituciones, desincentivar la violencia y evitar afirmaciones de posibles fraudes sin sustento suficiente.
González aseguró que en Crisis Group ven con “preocupación” posibles brotes de violencia postelectoral, pero demostró que las instituciones nacionales y los observadores internacionales van a ser clave en tratar de frenar esas posturas.
Cepeda denunció penalmente ante la fiscalía colombiana y la Corte Penal Internacional a De la Espriella por sus presuntos vínculos con grupos paramilitares. De la Espriella negoció cualquier relación con los ilegales.
Del lado del conservador hay preocupación por eventuales manifestaciones en caso de que pierda Cepeda, especialmente luego de que Carlos Carrillo, un exfuncionario del gobierno Petro, sugiriera que el país se podría “incendiar”.
“No se dejen utilizar”, respondió De la Espriella en un comunicado dirigido a los jóvenes que suelen ser quienes más salen a protestar.
Proponen salidas muy diferentes a problemas enraizados en el país.
Colombia elegirá a su próximo presidente hoy en el balotaje entre el progresista Iván Cepeda y el conservador Abelardo de la Espriella, quienes tienen propuestas opuestas sobre cómo gobernar un país con retos financieros, sociales y de seguridad.
El senador Cepeda promete profundizar la agenda del actual gobierno progresista de Gustavo Petro, su aliado político y quien no se puede reelegir, para continuar con el “cambio” a favor de los más vulnerables alegando que la oposición no le permitió ejecutar todos sus proyectos durante su mandato.
Mientras De la Espriella promete un giro total respecto de la administración actual. El abogado centra su programa en una estrategia de mano dura contra el narcotráfico y los grupos armados ilegales con los que aún lidia Colombia, pese a que hace una década firmó un histórico acuerdo de paz con la guerrilla Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc). El conservador es apoyado por el presidente estadounidense Donald Trump y el argentino Javier Milei, quien dijo el miércoles en la red social X que Colombia definirá si sigue el “camino del crecimiento económico” o si persiste “en el comunismo empobrecedor”.
Seguridad y diálogos de paz