El economista Demian Reidel presentó su renuncia al directorio de Nucleoeléctrica Argentina en un contexto de fuerte controversia política y judicial por presuntos sobreprecios y posibles coimas en contrataciones del sector energético.
La decisión se conoció luego de que trascendieran cuestionamientos sobre su rol dentro del organismo y en medio del avance de investigaciones que buscan determinar si existieron irregularidades en procesos de compras y adjudicaciones. Si bien desde el entorno de Reidel evitaron hacer declaraciones extensas, la renuncia fue interpretada como un intento de descomprimir la situación institucional de la empresa estatal.
Nucleoeléctrica Argentina es la compañía encargada de la operación de las centrales nucleares Atucha I, Atucha II y Embalse, consideradas estratégicas para el sistema energético nacional. Por ese motivo, la polémica generó repercusiones inmediatas en el ámbito político, donde distintos sectores reclamaron explicaciones y mayor transparencia en la gestión.
Desde el Gobierno no descartaron que la Justicia profundice las actuaciones para establecer responsabilidades y determinar si los presuntos sobreprecios derivaron en maniobras ilícitas. En paralelo, se evalúan eventuales cambios en la conducción del organismo para garantizar la continuidad operativa y despejar dudas sobre su administración.
La salida de Reidel se suma a una serie de movimientos que buscan contener el impacto del escándalo y preservar el funcionamiento de una de las áreas más sensibles del Estado, mientras continúan las investigaciones por presunta corrupción.





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