Pero cuando esas mismas cifras son contrastadas con las estadísticas oficiales y con verificaciones realizadas por Chequeado, el panorama aparece bastante más complejo.
Uno de los principales argumentos del Gobierno es la fuerte reducción de la inflación. Milei sostuvo que pasó del 211% registrado en 2023 al 31,5% en 2025, lo que representa una caída del 85%.
El dato es correcto. La inflación anual fue del 211,4% en 2023, del 117,8% en 2024 y del 31,5% en 2025. Para 2026, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central proyecta una inflación cercana al 27,5%.
Sin embargo, el propio discurso presidencial recuperó una promesa que no se cumplió. En marzo, Milei había señalado que esperaba que la inflación minorista de agosto “arrancara con cero”. En julio, sin embargo, el índice fue del 2,1% y las consultoras privadas estiman para agosto una cifra cercana al 1,8%.
El dato del 0,8% mencionado por el Presidente corresponde a la inflación mayorista de julio, no a la inflación que pagan los consumidores.
Uno de los puntos más controvertidos del discurso fue la afirmación de que el desempleo “no aumentó” y que, al sumar todas las categorías, “se crearon puestos de trabajo”.
La tasa de desocupación del INDEC era del 5,7% en el cuarto trimestre de 2023. Subió al 6,4% a fines de 2024, al 7,5% en el cuarto trimestre de 2025 y alcanzó el 7,8% en el segundo trimestre de 2026. Son alrededor de 1,8 millones de personas sin trabajo.
Chequeado también advierte que, si bien entre el cuarto trimestre de 2023 y el mismo período de 2025 se incorporaron 113.000 puestos de trabajo, el resultado esconde un dato clave: el empleo informal aumentó en 379.000 puestos, mientras que se perdieron 266.000 empleos formales.
Los datos de la Secretaría de Trabajo muestran además que entre noviembre de 2023 y mayo de 2026 se perdieron unos 321.000 puestos de trabajo registrados: 241.000 privados y 80.000 públicos.
En paralelo, crecieron los monotributistas. La informalidad también avanzó. Pasó del 42% de los ocupados en el primer trimestre de 2025 al 44,2% en el mismo período de 2026. Es decir, más de 500.000 personas se incorporaron al universo de trabajadores no registrados.
La conclusión es significativa: puede hablarse de creación neta de puestos de trabajo en determinados períodos, pero no de una mejora equivalente en la calidad o formalidad del empleo.
Milei afirmó que la economía creció 6% en 2024 y 4% en 2025, acumulando una expansión superior a los diez puntos porcentuales durante sus dos primeros años.
Las estadísticas oficiales muestran otra secuencia. El PBI cayó 1,6% en 2023 y otro 1,7% en 2024, primer año completo de la gestión libertaria. Recién en 2025 se produjo una recuperación, con un crecimiento del 4,4%.
Para 2026, además, las expectativas se moderaron. El REM del Banco Central proyectaba a comienzos de año una expansión del 3,5%, pero la última estimación disponible redujo esa previsión al 2,7%.
Es decir, existe una recuperación económica respecto del piso de 2024, pero no coincide con la evolución presentada por el Presidente.
Milei aseguró que los salarios no cayeron. El Índice de Salarios del INDEC muestra que durante el primer semestre de 2026 las remuneraciones registradas aumentaron 15,5%, mientras que la inflación acumulada fue del 16,8%.
En los últimos doce meses, los salarios registrados crecieron 29,7% frente a una inflación del 33,5%.
La comparación desde noviembre de 2023 resulta todavía más clara: los salarios privados registrados permanecen 3,6% por debajo de aquel nivel, mientras que los salarios públicos acumulan una pérdida del 16,5%. En promedio, los salarios registrados están 8,2% por debajo del nivel previo al inicio de la gestión.
Por lo tanto, aunque existen períodos de recuperación salarial, todavía no se recuperó completamente el poder adquisitivo perdido desde noviembre de 2023.
El Presidente afirmó que durante su gestión más de 14 millones de personas salieron de la pobreza y que la indigencia cayó del 20% al 6%. La evolución oficial es más compleja.
En el segundo semestre de 2023, la pobreza alcanzaba al 41,7% de la población, unos 19,4 millones de personas. Durante el primer semestre de 2024, después de la devaluación y el fuerte ajuste de tarifas, llegó al 52,9%, cerca de 25 millones de personas.
A partir del segundo semestre de 2024 comenzó a descender: bajó al 38,1% y terminó 2025 en 28,2%, unos 13,5 millones de personas.
La reducción respecto del pico de 2024 es significativa: alrededor de 11,5 millones de personas dejaron de estar bajo la línea de pobreza. Pero si la comparación se realiza contra fines de 2023, la reducción es de aproximadamente seis millones.
El próximo dato oficial, correspondiente al primer semestre de 2026, se conocerá el 24 de septiembre. Las estimaciones de mercado anticipan una pobreza cercana al 30%.
Milei también sostuvo que, aunque algunas empresas cierran, aparecen otras que incorporan trabajadores y que el resultado neto es positivo.
Los datos disponibles muestran otra situación. Entre noviembre de 2023 y mayo de 2026 desaparecieron 30.633 empresas, una reducción cercana al 6% del total. En el mismo período se perdieron 411.613 puestos de trabajo registrados.
La industria manufacturera concentró 85.561 de esos puestos perdidos y la construcción otros 62.747. Entre ambos sectores explican más del 60% de la caída del empleo privado formal.
Otro de los argumentos presidenciales fue que el consumo privado se encuentra en niveles récord y que los relevamientos que muestran una caída de las ventas minoristas no serían representativos. Aquí existe una diferencia metodológica importante.
El consumo privado que mide el INDEC efectivamente aumentó 7,9% durante 2025 y alcanzó el máximo de su serie histórica desde 2004 cuando se mide en términos constantes.
Pero los especialistas recomiendan incorporar el consumo por habitante. Al hacerlo, el máximo deja de ser tal.
Mientras tanto, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) registró una caída del 3,8% interanual de las ventas minoristas en julio, acumulando un retroceso del 2,7% durante los primeros siete meses del año. Consultoras privadas como Scentia, Worldpanel-Kantar y NielsenIQ también registraron retrocesos en el consumo masivo.
No son necesariamente datos contradictorios: el consumo agregado y las ventas de los pequeños comercios miden fenómenos diferentes.
El problema aparece cuando uno de esos indicadores se utiliza para negar automáticamente al otro.
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