Boca llegará al encuentro frente a Vélez con el ánimo renovado luego de imponerse 1-0 a Estudiantes de La Plata. El equipo mostró una mejor versión colectiva y logró mantener su arco en cero, uno de los aspectos que buscaba corregir.
El entrenador Rodolfo Arruabarrena valoró el resultado, aunque remarcó que el equipo todavía tiene aspectos por mejorar.
“Es un triunfo importante, pero ya hay que ponerse a trabajar pensando en Vélez. Necesitábamos este triunfo, mantener el arco en cero y sumar buenos minutos ante un rival que juega Copa Libertadores, que sabe a lo que juega”, señaló el técnico.
El conjunto de Liniers será un desafío mayor. Dirigido por Guillermo Barros Schelotto, Vélez ganó sus tres presentaciones y lidera el Grupo A con nueve puntos, sostenido además por una camada de jóvenes que le permitió comenzar el certamen con puntaje ideal.
Boca, además, tendrá en el horizonte su participación internacional. La próxima semana recibirá al Deportivo Recoleta de Paraguay por el encuentro de ida de los octavos de final de la Copa Sudamericana.
La situación de River es mucho más delicada. El equipo dirigido por Eduardo Coudet perdió sus tres partidos del Clausura ante Barracas Central, Gimnasia y Esgrima de La Plata y Rosario Central, todos por 1-0.
A esos resultados se suman las derrotas en la final del Apertura y en la Copa Argentina, por lo que el Millonario acumula cinco caídas consecutivas.
El mal momento deportivo generó fuertes cuestionamientos por parte de los hinchas hacia la dirigencia, el cuerpo técnico y los futbolistas. La situación se agravó luego de la decisión de apartar a 15 jugadores del plantel.
Todo ocurre pese a un mercado de pases con incorporaciones de peso. River sumó ocho refuerzos, entre ellos los campeones del mundo Ángel Correa y Nicolás Otamendi, además de los uruguayos Giovanni González y Mauro Arambarri y el colombiano Rafael Santos Borré.
A esa lista podría agregarse Thiago Almada, actualmente en Atlético de Madrid, en una operación que podría convertirse en una de las más importantes de la historia del club.
Sin embargo, el equipo todavía no logró encontrar respuestas dentro de la cancha. En sus tres partidos del Clausura convirtió apenas un gol y volvió a mostrar dificultades para generar situaciones de peligro, además de errores en el sector defensivo.
En medio de la tensión, la dirigencia decidió que tanto Coudet como los futbolistas evitaran las declaraciones públicas durante los últimos días para reducir la exposición ante el complicado escenario.
River tendrá este sábado una nueva oportunidad para revertir la situación cuando visite a Tigre, que también divide su atención entre el campeonato local y la Copa Sudamericana.
El conjunto de Victoria viene de eliminar a Nacional de Uruguay en los playoffs de acceso a los octavos de final del certamen continental, por lo que también llegará con el desgaste propio de la competencia internacional.





