Lo llamativo, explicó, es que el fenómeno no responde a aumentos de precios. "Hay vinos que estamos vendiendo prácticamente al mismo precio que el año pasado. Hubo pequeños ajustes a comienzos de año y después volvieron las promociones. No es una cuestión de precios; el consumo igualmente cayó."
Un consumo distinto
Para el empresario supermercadista, detrás de la retracción aparecen cambios mucho más profundos que una coyuntura económica. "Estamos entrando en una generación que ya tiene capacidad de compra y que empieza a consumir menos productos con exceso de azúcar, sodio o alcohol. Eso se nota claramente en las góndolas."
Como ejemplo mencionó el comportamiento de las golosinas. Más allá del impulso comercial que representa cada año la Semana de la Dulzura que fue a comienzos de julio y mayormente se extiende todo el mes, aseguró que “el rubro viene perdiendo volumen desde hace tiempo”.
"Los caramelos, chupetines y las golosinas tradicionales muestran una retracción importante. Hoy el consumidor busca productos saludables, sin TACC, reducidos en azúcar o con mayor aporte proteico."
Según explicó, esa transformación también está modificando la oferta de la industria alimenticia. "Las propias bodegas hoy ofrecen espumantes sin alcohol y vinos con graduación alcohólica reducida. No es una tendencia local; es un cambio que se observa a nivel mundial y las empresas ya están adaptando sus productos."
Kerps también observó una fuerte expansión de alimentos funcionales, chocolates con mayor porcentaje de cacao, productos reducidos en azúcar y líneas especialmente desarrolladas para consumidores con distintas necesidades nutricionales. "No es la industria la que marca el rumbo. Son los consumidores quienes demandan nuevos productos y las fábricas se adaptan a esa realidad."
El mayorista
En contraste con otros rubros, el canal mayorista mantiene un flujo sostenido de clientes. "Muchas familias siguen organizándose para comprar en cantidad o entre varias personas y así conseguir mejores precios. En momentos donde el dinero escasea, el mayorista continúa siendo una alternativa importante”, señaló Kerps y agregó que otro fenómeno que comienza a sentirse es el impacto de los cambios demográficos: “Categorías como pañales y artículos para bebés muestran una disminución en los volúmenes de venta, una tendencia que relaciona directamente con la baja natalidad”.
"Dentro de veinte años vamos a tener una sociedad distinta. Habrá menos población infantil y consumidores con hábitos completamente diferentes. Como supermercadistas tenemos que empezar a prepararnos para esa realidad”, sostuvo.
Para el empresario, el desafío del comercio ya no consiste solamente en ofrecer buenos precios, sino en comprender cómo evolucionan las preferencias de quienes compran. "Nuestro trabajo siempre fue ser el nexo entre la industria y el consumidor. Hoy ese consumidor cambió y nosotros tenemos que cambiarlo”, apuntó.
La inflación
Por otro lado, la inflación de junio fue del 1,9% a nivel nacional y acumuló un 16% en el primer semestre del año. Para el economista Darío Ochoa, el dato confirma la desaceleración del ritmo de los precios, aunque advirtió que el desafío sigue siendo recuperar el poder adquisitivo de los salarios y reactivar el consumo.
El especialista sostuvo que la desaceleración inflacionaria era esperada y remarcó que, si bien el escenario es muy distinto al de los últimos años, una inflación interanual superior al 30% continúa siendo elevada. "Venimos de niveles insostenibles, pero eso no significa que hoy tengamos una inflación baja. Todavía queda mucho camino por recorrer", señaló.
Ochoa consideró que el principal problema es que la reducción de la inflación estuvo acompañada por una fuerte pérdida del poder de compra. "Si el objetivo de bajar la inflación es que la gente recupere capacidad de consumo, todavía no se está logrando. Los salarios siguen rezagados y eso se refleja en la actividad económica", afirmó.
También observó que durante junio los aumentos más importantes se concentraron en los precios regulados, como tarifas y combustibles, que crecieron por encima de los alimentos. A su entender, esa dinámica reduce el margen disponible de las familias para destinar recursos al consumo cotidiano.
En ese contexto, el economista sostuvo que la recuperación económica dependerá de que los ingresos comiencen a crecer por encima de la inflación. "La estabilidad de precios es una condición necesaria, pero no suficiente. Para que el consumo vuelva a dinamizarse hace falta que los salarios recuperen poder adquisitivo y eso todavía no está ocurriendo", concluyó.