Si ganó Milei, sin estructura, como outsider, bueno, puede haber otro aventurero o aventurera. Ahora, yo lo que en principio veo es esto, y ratifico lo de los cuartos en la idea de que Patricia Bullrich ya inició un proceso para ser ella, eventualmente con el apoyo de Macri, candidata. Milei va a ir por su reelección y creo que depende pura y exclusivamente de Donald Trump en noviembre; si sale con un empate en noviembre. Y el peronismo tiene el gran dilema. El gobierno se ha quedado con un núcleo duro muy fuerte, de 30 a 35 puntos, que le permite pensar que no está muy lejos de poder ganar en primera vuelta. Ahora, si la oposición entendiese el valor de la matemática y pensara que es mucho más productivo juntarse que ver quién sale segundo de Milei, yo creo que ahí podría haber algo. Pero creo que falta mucho tiempo. Todavía vemos muchos egos políticos dando vuelta, cosas que no se han resuelto.
¿Cuáles son las prioridades de la sociedad ante este escenario?
Hoy la principal demanda de la sociedad argentina pasa por dos aspectos. Uno de los hechos de corrupción, evidentemente lo de Adorni, lo de Andis, lo del caso Libra han impactado en la sociedad. Y, en segundo lugar, la cuestión del empleo, la cuestión del poder adquisitivo, la cuestión de los ingresos, la cuestión del funcionamiento virtuoso de la economía para todos, sigue siendo la materia pendiente. Entonces, entre esas dos cuestiones pasa o debería pasar la oferta electoral. Yo creo que todavía está abierta la discusión, el gobierno tiene chances. El dilema central es que la economía, que es el factor para mí más determinante, todavía no arranca y no funciona para todos al mismo tiempo.
¿Hay expectativa de que pueda presentarse Dante Gebel o se fue diluyendo desde aquella insinuación de que venía como una figura nueva también en la política?
¿Quién?
Dante Gebel. Ah sí... entendí...
Tiene que demostrar un poquito más, un poquito más de voluntad, un poquito más de presencia. Creo que sus últimas apariciones públicas fueron realmente mediocres, por no decir malas, cuando él, que es un pastor evangélico, dijo públicamente que no era un pastor evangélico. Tuvo una serie de desaciertos públicos muy fuertes y creo que lo mandaron a boxes inmediatamente para ver qué hacen con él. Siguen algunas paredes pintadas por acá, por Buenos Aires, pero no se ha visto ni se ha conocido absolutamente nada más.
Por lo visto está manejando datos muy importantes. Mencionaba la posibilidad de que aparezca una figura nueva. ¿Puede ser alguien muy fuera de la política?
Lo que te quiero decir es que en la Argentina hay una discusión que tiene mucho tiempo. Muchos sostenemos que las candidaturas presidenciales requieren de ser coherentes con el contexto. ¿Qué significa eso? Milei, por ejemplo, fue coherente con el contexto. Él gana la elección interpelando el sentimiento de bronca contra toda la clase política. Mientras que otros dirigentes en otros contextos, por ejemplo (Francisco) De Narváez, Horacio Rodríguez Larreta, el propio Massa, cuando triunfó contra el kirchnerismo allá por el 2013, no lo interpretaron acabadamente y terminaron naufragando en sus aspiraciones presidenciales. Posiblemente las candidaturas que surjan el año próximo van a tener que ver mucho más con el contexto y ahí vamos a poder determinar a ciencia cierta si el peronismo va a ser esta doble identidad que va a ir a competir en una interna o en unas Paso para saber cuál es la verdadera chance del gobierno de reelegir. Porque si tiene un peronismo dividido yo te diría que todavía le damos un margen aún mayor a una eventual reelección de Milei.
¿Se viene próximamente Domingos de Datos? ¿Tenemos que esperar un poquito más?
Sí, vamos a esperar porque en realidad estamos siguiendo el pulso de la Argentina en el Mundial. Vemos un gobierno que está tomando decisiones críticas, muy críticas, serían de altísimo impacto negativo en términos de opinión pública si no estuviera el mundial. Está establecido que el gobierno sigue en el mismo nivel de imagen.
He visto la encuesta del resto de los colegas. El impacto de Adorni ha sido altísimo. El gobierno ha tenido, creo yo, la lucidez a último momento de ponerlo a (Diego) Santilli, que en principio es lucidez política, pero al mismo tiempo es una resignación. Porque el gobierno no tiene más dirigencia para poner en cargos importantes. El mileísmo se agota en Karina y en Javier. No hay más mileísmo más allá de ellos.