Apenas se llegue al acuerdo económico, Arruabarrena viajará a Buenos Aires para formalizar el vínculo por 18 meses (hasta el fin de la gestión Riquelme) y ser presentado en sociedad. La intención de Boca es que todo esté resuelto antes del miércoles próximo, para que sus ayudantes tengan margen suficiente para instalarse en el predio de Ezeiza y comenzar a planificar la pretemporada, que arrancará el 18 de julio, una vez concluido el Mundial.
Cómo fue el primer ciclo de Arruabarrena como entrenador de Boca
Arruabarrena llega de una travesía por el fútbol del Golfo y el norte de África para encarar su segundo ciclo al frente del Xeneize. El primero, entre 2014 y 2016, tuvo de todo. Le tocó agarrar un fierro caliente: suceder a Carlos Bianchi, cuya tercera etapa había dejado más sombras que luces. El Vasco encaminó al equipo y lo coronó con dos títulos locales: el torneo de Primera División y la Copa Argentina 2015. Pero su ciclo quedó también marcado por las duras eliminaciones ante River en la Copa Sudamericana 2014 y la Copa Libertadores 2015, con el episodio del gas pimienta en el Monumental, un hecho imborrable del que no tuvo ninguna responsabilidad. El 2016 llegó mal desde el arranque y se fue tras perder con Racing en la quinta fecha.
Desde entonces, recorrió el mundo. Al-Wasl, Al-Rayyan, Shabab Al-Ahli, Pyramids, Al-Taawoun y la selección de Emiratos Árabes Unidos, con la que no logró clasificar al Mundial de Qatar 2022, fueron las estaciones de una trayectoria errante que ahora encuentra su nuevo destino donde siempre debió terminar.