El informe, elaborado a través del Monitor de Opinión Pública (MOP), reflejó además un fuerte deterioro en la percepción sobre la economía cotidiana. El 59,5% calificó como “mala” o “muy mala” la situación económica del país y un 42,4% sostuvo la misma evaluación sobre su situación personal.
La principal señal de alarma apareció en el impacto directo sobre los ingresos. Según el estudio, el 85,1% afirmó que su salario perdió frente a la inflación y el 64,4% reconoció que sus ingresos alcanzan, como máximo, hasta el día 20 de cada mes.
A esto se sumó una marcada desconfianza sobre los índices oficiales. El 70,6% de los consultados consideró que los datos de inflación difundidos por el INDEC no reflejan el verdadero aumento de precios que perciben en la vida cotidiana.
El informe también evidenció que el malestar económico atraviesa incluso a parte del electorado oficialista. Entre quienes votaron a La Libertad Avanza en 2025, el 66,2% sostuvo igualmente que el salario no logra superar a la inflación.
El relevamiento mostró que la discusión económica ya comenzó a proyectarse sobre el escenario electoral. El 28,3% aseguró que definirá su voto presidencial según la situación económica del país, el 17,9% lo hará según posibles cambios de rumbo y otro 14,2% priorizará la situación económica de su hogar.
En contrapartida, apenas el 15,8% indicó que apoyaría la continuidad del actual Gobierno como principal criterio electoral.
El estudio interpretó estos números como una señal de desgaste sobre la estrategia económica del oficialismo, aunque aclaró que no necesariamente implica un rechazo total a la gestión nacional.
La encuesta también incluyó consultas sobre el sistema electoral. El 46,1% se manifestó a favor de eliminar las PASO, mientras que un 14,6% consideró que deberían continuar, aunque sin obligatoriedad.
Según el informe, entre votantes oficialistas existe mayor respaldo a la eliminación de las primarias, mientras que entre sectores opositores crece la preferencia por mantenerlas como mecanismo de ordenamiento interno de candidaturas.
La incertidumbre económica apareció como la principal preocupación social, mencionada por el 58,1% de los encuestados. Luego se ubicaron la corrupción, con el 52,9%, y los ingresos y salarios, con el 46,5%.
También surgieron entre las principales inquietudes el desempleo y las deudas familiares, en un contexto donde la percepción de deterioro económico atraviesa distintos sectores políticos y sociales.
En cuanto a las figuras políticas, el presidente Javier Milei registró un 35,6% de imagen positiva y un 59,6% de negativa, consolidando una tendencia de deterioro observada en los últimos meses.
El informe sostuvo que la imagen presidencial aparece cada vez más vinculada a los resultados concretos de la economía cotidiana y advirtió que el oficialismo enfrenta dificultades para expandirse más allá de su núcleo duro de apoyo.
Por su parte, Axel Kicillof mostró una recuperación de imagen y se posicionó como el principal referente opositor medido en el estudio, mientras que Patricia Bullrich logró sostener niveles de apoyo superiores a otros dirigentes oficialistas.
El relevamiento también destacó el crecimiento de Myriam Bregman, quien fue la única dirigente con diferencial de imagen positivo entre las figuras evaluadas.
En contraste, Manuel Adorni registró el diferencial más negativo del estudio, con 17,9% de imagen positiva y 73,6% de negativa.
El estudio fue realizado durante mayo sobre 1.315 casos en todo el país, mediante cuestionarios online ponderados por región y edad. La consultora informó un margen de error teórico de ±2,70%, con un nivel de confianza del 95%.



