La economía argentina mostró una semana de indicadores positivos. Las exportaciones continuaron en alza y en abril se registró un superávit comercial récord de 2.710 millones de dólares. El Banco Central aceleró sus compras, y las reservas están cerca de superar los 47.000 millones de dólares, un nuevo máximo para la actual gestión.
En el ámbito interno, la actividad económica se recuperó en marzo con un crecimiento del 5,5% interanual, lo que consolidó los máximos desde el inicio de la administración de Javier Milei. Prácticamente todos los sectores mostraron mejoras interanuales, incluidos aquellos más afectados como la construcción, la industria y el comercio.
Sin embargo, no todas son buenas noticias. La demanda interna representa un desafío para el Gobierno y no exhibe señales de repunte. Un informe de la consultora Claves indicó que el consumo masivo está un 11% por debajo de los niveles de enero de 2023. Los aumentos de tarifas y la disminución de los salarios, en un contexto de inflación aún elevada, impactan negativamente en las compras de los hogares.
Estos datos evidencian un país que avanza a dos velocidades. Por un lado, sectores como el agro, la energía y la minería experimentan crecimiento. Por otro lado, la industria y el comercio recién ahora encuentran un piso después de fuertes caídas en 2024 y 2025. Como resultado, algunas provincias, como Neuquén, muestran un fuerte crecimiento, mientras que otras, como el Gran Buenos Aires y grandes aglomerados urbanos que dependen de sectores en declive, permanecen en una situación crítica.
La baja de la inflación se volvió clave para que los salarios recuperen terreno. Sin embargo, todo apunta a un proceso lento. Las expectativas de un índice del 2% o menos en mayo se disipan por algunos aumentos puntuales en alimentos. Ahora, el promedio de consultoras estima un valor cercano al 2,3%, lo que es mejor que en abril, pero aún lejos del nivel deseado por el equipo económico.
El economista y profesor del CEMA, Jorge Ávila, se mostró cauteloso respecto al proceso de desinflación en los próximos meses. “Va a ser difícil que baje mucho más allá del 2% porque el Central está emitiendo muchos pesos para comprar dólares, y esos pesos los precisa el Tesoro para luego comprarle divisas al BCRA y pagar deuda”, afirmó Ávila. El economista agregó que “por eso es muy importante que el riesgo país baje de los 400 puntos y Argentina recupere el acceso al mercado internacional, pero lo veo difícil porque el mercado tiene miedo al regreso del kirchnerismo”.
El FMI, en el Staff Report de la segunda revisión del acuerdo vigente con Argentina, aludió a estos riesgos de manera más explícita que de costumbre. El Fondo elogió al Gobierno, en especial por los continuos esfuerzos para mantener el superávit fiscal. Además, enfatizó que es fundamental fortalecer al Banco Central por la acumulación de reservas y que se necesita regresar a los mercados internacionales para asegurar financiamiento. Esto se volvió relevante para el FMI, a partir de los 7.000 millones de dólares que Argentina debería pagarle al organismo entre capital e intereses en 2027.
Junto a los elogios, el FMI incluyó advertencias que reflejan las preocupaciones de los inversores. En un apartado, el Fondo se centró en los peligros que conlleva el proceso electoral y la volatilidad que podría generar en las variables financieras, en particular en el dólar. También hizo referencia al “cansancio social” producto de una bonanza económica que aún no llega a los grandes conglomerados urbanos. En ese sentido, aconsejó al Gobierno mantener o profundizar los programas de asistencia a los sectores más vulnerables y destacó el aumento del desempleo, especialmente entre los jóvenes. “Estas situaciones podrían restarle apoyo popular a las reformas”, advirtió el organismo.
El Fondo mencionó explícitamente el aumento de la “percepción de corrupción”, sin hacer referencia a ningún episodio en particular. Esto, según el organismo, podría derivar en un menor respaldo al oficialismo y una disminución de la confianza.
El presidente Milei introdujo la cuestión electoral esta semana durante el anuncio de la rebaja de retenciones. “El cronograma de reducción va a continuar en 2028, si es que nos reeligen”, sostuvo. Esta fue una de las primeras veces que el mandatario refirió explícitamente su intención de continuar por cuatro años, y dejó en claro que se vienen medidas con un inevitable tinte electoralista.
Luis “Toto” Caputo también hizo una referencia electoral en un reportaje radial. “Aún si la economía no repunta la gente no lo va a votar a Kicillof, porque no quiere volver al pasado”, afirmó el ministro.
La evolución de las distintas variables económicas muestra que en la mayoría de los sectores se habría tocado un piso. Algunos experimentan un fuerte crecimiento y los más rezagados empiezan a recuperar, aunque desde niveles muy bajos, como sucede con la industria y la construcción.
A diferencia de lo que le ocurrió a Mauricio Macri, la posibilidad de una crisis cambiaria, al menos este año, parece mínima. Al contrario, el Banco Central seguirá comprando muchos dólares, al menos hasta julio. Después ingresarán divisas de la energía, emisiones de deuda provinciales y de empresas. Todo indica que el 2026 presentará una oferta adecuada de divisas.
Las dudas se concentran en la dinámica del 2027. Carlos Melconian consideró “inexorable” un proceso de dolarización en la previa electoral. Los antecedentes le dan la razón. La compra récord de divisas de 2025, en medio de las elecciones legislativas, requirió de la ayuda del Tesoro americano para evitar un descontrol cambiario.
Todo eso volverá el año que viene. Las PASO serán en agosto y en el primer trimestre comenzarán a definirse las candidaturas. La “ventana” de tiempo del Gobierno para que el fuerte superávit comercial llegue a los bolsillos es relativamente corta. En el mejor de los casos, deberá conformarse con haber evitado un nuevo estallido cambiario, haber puesto un piso a la actividad y continuar con un proceso suave de desinflación.
Será una incógnita imposible de despejar hasta octubre del año que viene si esto alcanza para que Milei consiga su reelección. La economía y los mercados entrarán en pocos meses en un estado de alta incertidumbre y será difícil evitar que el riesgo país, las tasas de interés, el dólar y el nivel de actividad eviten el impacto.




