El municipio fijó una tasa que fue considerada muy elevada: $177.000 por metro lineal. Ante esta cifra, el empresario decidió rechazar la medida y dar marcha atrás con su solicitud.
Lo llamativo es que, pasados dos meses desde que Dossetto presentó su rechazo, la Municipalidad le exige de todos modos el pago de una importante suma de dinero por el uso del espacio.
El debate ahora se centra en los procedimientos administrativos: se cuestiona que no se haya impedido la construcción en su momento y que no se haya notificado previamente el valor de la tasa para que el contribuyente pudiera evaluar si estaba en condiciones de afrontar el pago antes de avanzar.