El Ministerio de Defensa saudí confirmó el incidente y atribuyó la agresión a Irán, en el marco de una ofensiva generalizada contra objetivos estadounidenses y de sus aliados en el Golfo. Tras el impacto, la sede diplomática emitió una alerta de seguridad y recomendó a todos los ciudadanos norteamericanos en el país que permanezcan bajo resguardo y eviten desplazamientos. Testigos en el barrio diplomático de Riad reportaron haber escuchado “dos explosiones consecutivas” antes de observar las columnas de humo.
Desde Washington, el presidente Trump no tardó en reaccionar y adelantó que la respuesta de su gobierno es inminente. En declaraciones a NewsNation, afirmó que “pronto sabrán” cómo responderá Estados Unidos, aunque no ofreció más detalles sobre la naturaleza de las futuras operaciones. La agresión se enmarca en la represalia iraní por los bombardeos masivos de Estados Unidos e Israel sobre Teherán y el Líbano, que culminaron con la muerte del líder supremo Ali Khamenei.
La crisis regional se extendió a múltiples frentes. En Israel, el primer ministro Benjamin Netanyahu sostuvo que el conflicto no será “una guerra interminable”, pero advirtió que podría “tomar algún tiempo”. Para el jefe de Gobierno, la ofensiva contra el régimen iraní era urgente. Netanyahu declaró a Fox News que Teherán estaba construyendo búnkeres subterráneos para sus programas de misiles y bombas atómicas que, en cuestión de meses, los harían “inmunes” a cualquier ataque. “Si no se toman medidas ahora, no se podrá tomar ninguna medida en el futuro”, sentenció.
En paralelo, el primer ministro israelí calificó al gobierno iraní como una amenaza global. Sobre la decisión de escalar el conflicto, Netanyahu fue contundente: “Este es un régimen comprometido con la destrucción de los Estados Unidos de América. Es el único país del planeta que lo dice abiertamente y trabaja incansablemente para lograr ese objetivo”.
La ofensiva iraní también golpeó la infraestructura energética de la región, lo que disparó los precios del gas en Europa un 45% después de que QatarEnergy suspendiera su producción por los ataques. Además, drones persas alcanzaron la refinería saudí de Ras Tanura y un petrolero en el Mar de Omán. Por su parte, Emiratos Árabes Unidos activó sus defensas aéreas para interceptar una oleada de misiles balísticos, mientras que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) lanzaron ataques aéreos contra depósitos de armas de Hezbollah en Beirut.
En medio del caos, la inteligencia estadounidense advirtió sobre posibles atentados selectivos y ciberataques que el régimen iraní y sus aliados podrían ejecutar en territorio norteamericano y en la región. El Pentágono, que ya aseguró haber logrado la “superioridad aérea” sobre Irán, no descartó el envío de tropas de tierra y afirmó que irá “tan lejos como sea necesario” para neutralizar la amenaza.




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